Storytelling: ¿qué es y por qué le interesa a las PYMEs?

Muchas veces habrás oído hablar del storytelling, de la necesidad que tienen las marcas de contar historias pero, en realidad, ¿qué significa contar historias y cómo lo podemos hacer?

Como ya os vais imaginando, no se trata de contar un cuento cada día, de levantar la persiana una mañana y contar a los clientes lo primero que se nos ocurre. Como casi todo en marketing, esto del storytelling también se basa en una estrategia bien planteada. Sin embargo, es un recurso del que las PYMES también deben hacerse valer. De hecho, son ellas las que lo pueden hacer con más facilidad y con mayor éxito. ¿Por qué?

Resumiendo, podríamos decir que las PYMEs tienen una gran ventaja frente a las grandes empresas debido a su flexibilidad y, en nuestra opinión, cuanto más pequeña sea, más fácil lo tendrá porque más cercano será a sus consumidores. Éstos son, sin duda, la clave del storytelling porque si ellos no se sienten identificados con lo que les contamos, la historia no estará cumpliendo su función.

Por tanto, el consumidor será la clave principal para que el storytelling tenga sentido.

A partir de aquí, debemos pensar quiénes somos, quién es mi marca.  Si hemos hecho los deberes y tenemos un buen plan de marketing, está pregunta estará más que contestada así que si sabemos quiénes somos nosotros y quiénes son nuestros consumidores podremos comenzar a escribir nuestra historia.

¿Y qué es una historia? Una historia es la conversación que mantenemos con nuestros clientes. Es la conversación que toda la vida han mantenido los pequeños comercios con sus clientes, sin apenas saberlo, porque entonces la marca era el mismo propietario del negocio y, cuando tenemos interiorizada nuestra personalidad, la historia que contemos será siempre coherente. Y aquí encontramos otro término a tener en cuenta en nuestra estrategia de storytelling: la coherencia. ¿A que sería extraño oír a una persona con carácter “rockero” hablar de un cantante de baladas? Algo así es lo que debemos plantear para nuestra historia. ¿De qué hablaría alguien con la personalidad de mi marca? Tan sencillo y tan complicado como esto.

Sólo nos queda por mencionar un aspecto más: la historia debe ser una conversación y, por tanto, no debemos sólo hablar, sino también escuchar y dejar hablar al otro. De esta manera, conseguiremos que nuestro público se sienta identificado con nuestra marca, quiera hablar con nosotros y pasar tiempo con nosotros.

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