Consecuencias de una mala gestión de las redes sociales

En el post anterior, reflexionamos sobre la necesidad de elegir a un buen profesional que trabaje la presencia online de nuestro negocio. En esta ocasión, valoraremos cómo las consecuencias de una mala gestión de las redes sociales pueden ser nefastas y llevar a las pequeñas empresas a la desilusión y a la frustración. Veamos cuáles pueden ser esas consecuencias de una mala gestión y cómo evitarlas:

Estar en todas las redes sociales. Un desconocimiento del medio online y del público objetivo de la empresa suele provocar que ésta acabe teniendo un perfil o una página en todas las redes sociales que conoce. Esto no es sólo una pérdida de tiempo, sino un error que lleva a la confusión de los usuarios. ¿Para qué quiero estar en una red social en la que ningún usuario es o será cliente mío? Un ejemplo extremo sería el de una empresa de productos de higiene femenina que abre un perfil en un foro sobre coches.  ¿A que a nadie se le ocurriría algo así? Sin llegar a una situación tan radical, no deja de ser un sinsentido que una marca que se dirige a mayores de 55 años, tenga presencia en la red social Tuenti, que está compuesta en su mayoría por adolescentes.

No tener una estrategia. Si puede resultar muy grave no realizar un estudio de nuestro público objetivo, lo mismo ocurrirá si no marcamos unos objetivos a alcanzar. ¿Para qué queremos entrar en los social media? “Porque está mi competencia” ya no es una respuesta válida. La única manera de saber si lo estamos haciendo bien o mal es tener unos objetivos a alcanzar. De lo contrario, irá pasando el tiempo y no tendremos una medida indicadora de nuestro éxito o fracaso. Tan sólo eso, pasará el tiempo.

Consecuencias de una mala gestión de las redes sociales

Carecer de una planificación de contenidos. ¿Qué voy a contar? ¿Qué quiere mi audiencia que le cuente? ¿Cuándo se lo voy a contar? ¿Cómo? Es básico tener una respuesta clara a todas estas preguntas, si queremos ser coherentes, si queremos que nuestro público nos siga, tendremos que ofrecerle contenido interesante y acorde con nuestra actividad de negocio. Pero tendremos que dárselo en la medida en que estén dispuestos a recibirlo, si no queremos conseguir el efecto contrario: que se cansen y dejen de seguirnos. Las consecuencias serán igual de malas si no das la información suficiente como si das demasiada cantidad.

No tener en cuenta la personalización. Siguiendo con el tema de la coherencia, no podemos olvidar la imagen visual de nuestro negocio. Tenemos un nombre y un logotipo y eso, con el paso de los años, ha ido adquiriendo un significado para nuestro público (la tienda de confianza, la tienda que trae lo más nuevo, la tienda más barata…). Como decimos, llevamos años, trabajando una imagen y, sin embargo, entramos en Internet y no le damos importancia.  Logotipos con imágenes pixeladas y de baja calidad, “batiburrillo” de colores… Si la decisión es mantener la misma marca, cuidémosla igual que lo hacemos en el entorno offline. Recordad que muchos de los que nos conocen online igual no lo hacen fuera de él y estamos transmitiendo la idea de una marca sin fuerza ni personalidad.

Mantener la misma estrategia en todas las redes sociales. ¿Publicas lo mismo en Twitter que en Facebook, por ejemplo? Entonces,  alguna de ellas o las dos no te darán los resultados esperados. Cada red social tiene unas características y unas normas y los usuarios tienen comportamientos diferentes en una red o en otra. Si no nos adaptamos a esto, nunca podremos alcanzar nuestros objetivos y, lo que es peor, transmitiremos una imagen equivocada de nuestro negocio.

No jugar con la interacción. Si por algo se caracterizan las redes sociales, es por dar la oportunidad de escuchar y de hablar. No hacer alguna de estas dos cosas, llevará irremediablemente a consecuencias negativas. Hemos indicado ya la importancia de hablar, dónde, cuándo y cómo. Centrémonos, pues, en la acción de escuchar. Lee todos los comentarios de tus usuarios, analízalos, aprende de ellos y responde. Siempre, responde. La interacción puede llevar a opiniones negativas sobre tu negocio que un buen profesional de los social media sabrá gestionar con templanza y análisis. Para gestionar una crisis es importante tener recursos y conocer bien el negocio, además de poseer un carácter empático.

No medir. Como venimos diciendo en varias ocasiones, Internet nos permite medir casi de manera inmediata los resultados de nuestras acciones. ¿Qué perdemos si no lo hacemos? Perdemos la perspectiva. Si no realizamos una buena monitorización será muy difícil saber qué gusta más a nuestros usuarios y, por tanto, nunca podremos aprender y mejorar. Las consecuencias de no realizar una buena medición llevan a no tener unos números reales que nos digan qué beneficios estamos obteniendo de nuestro esfuerzo y a no poder reconducir nuestra estrategia.

Según el último estudio publicado por Manta, el 61% de las pequeñas empresas no consigue ver el fruto de su trabajo en las redes sociales. No me cabe duda, de que en la mayoría de los casos no hay ni unos objetivos marcados ni una monitorización diaria del comportamiento de sus acciones. Es por ello, que recomendamos que hagáis un análisis de vuestra presencia en Internet y defináis las consecuencias de una mala gestión de las redes sociales que podías evitar.

Los Social Media ofrecen a los pequeños comercios una serie de ventajas frente a las grandes empresas que hay que saber aprovechar día a día (las analizaremos en el próximo post) , pero para eso es imprescindible comenzar por una buena gestión de las redes sociales.

¿Qué haces tú para medir tus resultados en redes sociales? ¿Has tenido alguna vez esa sensación de no saber si vas por buen camino? 

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